MALÁ STRANA, PALACIOS

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español Idioma: español

Sobre los tejados de Malá Strana destacan la mole del castillo, con sus largas fachadas sobre las que despuntan las agujas, y el encantador coronamiento gótico de la catedral.

La presencia del palacio real e imperial favoreció, sobre todo entre los siglos XVI y XVII, que muchas familias nobles construyeran sus casas a lo largo de la pendiente de la colina para estar más cerca de la corte, y aprovecharon esa pendiente para disponer encantadores jardines en terraza. Hoy en día, buena parte de ellos se encuentran abiertos al público.

Los jardines están formados por una alternancia de parterres de flores, esencias raras, árboles frutales y decoraciones que renuevan la opulencia de la nobleza bohemia.

 

Dos calles, la ancha Nerudova y la paralela Vlasska, parten del corazón de Malá Strana y suben al convento de los premonstratenses de Strahov.

Desde la abarrotada plaza dominada por la espectacular mole barroca de la iglesia de San Nicolás, se empieza a subir entre los suntuosos edificios de las grandes familias aristocráticas de Europa Central, diseñados por arquitectos italianos, alemanes y bohemios.

Conforme se sube, la arquitectura cambia y adopta un aspecto más rústico; las solemnes fachadas se sustituyen por simples paredes rurales, edículos y huertos, como una senda entre campos.

 

Entre los palacios nobles de Malá Strana, destaca el grandioso palacio barroco del príncipe Wallenstein, comandante supremo del ejército imperial durante la guerra de los Treinta Años. Construido en las primeras décadas del siglo XVII por artistas italianos, el palacio es conocido sobre todo por su espléndido jardín, al que se accede a través de una galería de grandes arcadas. Al fondo se encuentra el gran edificio de las antiguas caballerizas, que hoy se usa como sala de exposiciones. Las calles del jardín y la cueva artificial están decoradas con copias de las estatuas de bronce del flamenco Adriaen De Vries. Las originales se las llevó el ejército sueco a Estocolmo tras el saqueo de Praga durante la Guerra de los Treinta Años.

 

Curiosidad: muchos creen que la calle Nerudova recibe su nombre del célebre poeta chileno Pablo Neruda, premio Nobel en 1971. En realidad, el escritor sudamericano se llamaba Ricardo Reyes Basoalto, y había elegido su sobrenombre en honor del poeta bohemio Jan Neruda, que a mediados del siglo XIX vivió justo en esta calle de Praga.

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