MUSEO ARQUEOLÓGICO, Selinunte

Audio Guide length: 2.57
español Idioma: español

Las ocho habitaciones que rodean el tercer patio están dedicadas a Selinunte, la floreciente colonia griega que se encontraba en la costa sur de Sicilia. Una maqueta permite imaginar la forma de la antigua ciudad y la distribución de sus magníficos templos. Desde aquí sigue el recorrido, que te permite comprender la vida y el desarrollo de Selinunte hasta su brutal destrucción en el 409 a. C. por los cartagineses.

 

Ahora, pon el audio en pausa y dirígete a la sala mayor.

 

En el antiguo refectorio se exponen las famosas metopas de los Templos de Selinunte, el complejo escultórico más importante del mundo griego occidental. Las metopas son las losas de piedra tallada que protegían los extremos de las vigas de madera que sostenían el techo.

Te invito a observar las tres metopas del Templo de Apolo, realizadas por obreros locales hacia el año 550 a. C.: los valiosos rastros de pintura permiten imaginar la coloradísima apariencia original. La cuadriga de Apolo, con los cuatro caballos guiados por Apolo que emergen con fuerza desde el fondo, es la mejor de las tres. La central, con Perseo matando a Medusa, es obra de un artista menos hábil, las figuras son más torpes y el espacio está menos organizado. Medusa, cuyo horrible rostro convertía en piedra a quien la miraba, puede parecerte arrodillada, pero en realidad está corriendo, según el estilo esquemático de la época, mientras sujeta a Pegaso, el caballo alado que, según la leyenda, salió de su cuello.

A la izquierda está Atenea, protectora de Perseo. Probablemente el mismo artista realizó la metopa con Heracles llevando a los Cercopes.

 

Curiosidad: según la leyenda, Heracles, un fornido semidiós como su análogo romano Hércules, sorprendió a los gemelos Cercopes cuando le estaban robando las armas. Los capturó y los transportó colgados de una vara como se puede ver en el relieve. Su madre les había advertido de que un hombre con el trasero negro los derrotaría. Colgados boca abajo, vieron el bronceado trasero de Heracles, ya que la piel de león que vestía solo cubría su espalda, y se echaron a reír. Heracles, divertido, los dejó en libertad.

 

Aquí termina nuestra visita al Museo Arqueológico. MyWoWo te da las gracias y te cita en otra maravilla del mundo.

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