GALERÍAS DE LA ACADEMIA, Cena En Casa De Leví

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Autor: STEFANO ZUFFI E DAVIDE TORTORELLA
español Idioma: español

Estás ahora en la sala más grande de las Galerías, que fue construida a principios del siglo XIX y alberga lienzos de imponentes proporciones, auténticas glorias de la pintura veneciana del Renacimiento. Ponte cómodo, ya que pasarás aquí momentos inolvidables, inmerso en el océano de colores de los más grandes maestros de Venecia.

La composición más grandiosa, en el centro, es este suntuoso banquete que te prepara el gran Paolo Veronese en persona. El inmenso lienzo estaba destinado en un principio al refectorio del convento dominico de San Zanipolo, y el tema no es desde luego inapropiado para un lugar donde los frailes tomaban sus comidas, ya que se trata de la Última Cena.

El cuadro fue pintado para reemplazar un trabajo anterior de Tiziano, que se había quemado en un incendio cuando el convento se utilizaba como depósito de pólvora y material militar, en la época de la batalla de Lepanto.

El Veronés encuadra la escena en un contexto arquitectónico: las tres grandes arcadas inspiradas en el estilo clásico de la arquitectura de Palladio te hacen sentir como un espectador frente al escenario de una obra de teatro. Además de Cristo y los Apóstoles, en la enorme pintura circula una auténtica multitud de personajes con ropas contemporáneas y actitudes desenvueltas. Muchos de estos extras parecen del todo indiferentes a la escena sacra.

Para nosotros resulta una obra maestra, pero causó grandes problemas a su autor. El Tribunal de la Inquisición, que tenía su sede en el propio convento dominico para el que fue pintada, estaba indignado por este enfoque. El pintor fue acusado de haber ultrajado el sentido religioso de la escena y fue enviado a juicio.

Las actas del proceso son célebres. Ante las insistentes preguntas de los jueces sobre el respeto a la sobriedad y sencillez del tema, el pintor defendió con sinceridad, pero también con decisión, su libertad como artista, expresándose un poco en su dialecto y un poco en un pésimo italiano burocrático. Frente a la acusación de haber introducido demasiadas figuras, El Veronés respondió que el cuadro era muy grande y que había espacio para todos, y luego añadió: "Nosotros los pintores nos tomamos las licencias que se toman los poetas y los locos".

 

CURIOSIDAD: ¿quieres saber cómo terminó el proceso? El Veronés venció claramente y sólo tuvo que hacer cambios mínimos. La obra, sin embargo, tuvo que cambiar de título, como puedes ver en primer plano: ya no es la Última Cena, sino Cena en casa de Leví, es decir, el episodio del Evangelio de la conversión de San Mateo.

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