AVENIDA NEVSKY, Introducción

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español Idioma: español

Hola, soy Dani, tu guía personal y, junto a MyWoWo, te damos la bienvenida a una de las maravillas del mundo: la Avenida Nevsky.

La Avenida Nevsky es la calle principal de San Petersburgo y fue un encargo de Pedro el Grande en su voluntad de conectar la ciudad con Novgorod y, más tarde, con Moscú. Debe su nombre al príncipe ruso Aleksander Nevsky, un gran héroe nacional que vivió entre 1221 y 1263.

La avenida tiene una longitud de 4,5 km: comienza en el Almirantazgo de la Plaza del Palacio, cruza los ríos Moika, Fontanka y Nevá, llega a la estación de tren y termina en el monasterio de Aleksander Nevsky.

Inicialmente, la calle se llamaba Gran Avenida, pero, en 1738, dedicaron la calle al príncipe Nevsky cuando la princesa Ana decidió extenderla hasta el monasterio que lleva su nombre. Tras de la Revolución de Octubre de 1917, cambió su nombre a «Avenida del 25 de Octubre», pero a partir de 1944 volvió a su nombre original.

Esta avenida fue el eje del desarrollo urbano de la ciudad, con la construcción de palacios nobles, iglesias, oficinas y bancos. Entre los edificios más bellos se encuentran el Palacio Stróganov, la Catedral de Kazán, la Librería Art Nouveau, el Elisseeff Emporium, conocida por ser la tienda de comestibles más antigua de San Petersburgo, el monumento a Catalina la Grande, el enorme centro comercial del siglo XVIII Gostiny Dvor, la Biblioteca Nacional rusa y la Casa Singer.

La Avenida Nevsky sigue siendo hoy en día la arteria principal de San Petersburgo, a lo largo de la cual se concentra la mayor parte de la vida comercial y nocturna de la ciudad.

Curiosidad: en el puente Aníchkov que cruza el río Fontanka, hay cuatro espléndidos grupos escultóricos ecuestres de bronce. Cabe señalar que dichas esculturas son copias de las originales que Nicolás I regaló a dos reyes. Dos fueron para el rey de Prusia, Federico Guillermo IV, en 1841, mientras que Fernando II de Borbón, rey de las Dos Sicilias, recibió las otras dos. Al rey Fernando le gustaron tanto que las mandó colocar en el Palacio Real de Nápoles, donde aún permanecen a día de hoy. Estas esculturas se conocen como Palafrenieri (palafreneros), donde el término «palafrén» se usa para referirse a un caballo noble.

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