CASTILLO DE SAN VIGILIO, Presentación

Audio Guide length: 2.52
español Idioma: español

Hola, soy Juanma, tu guía personal, y junto a MyWoWo te damos la bienvenida a una de las maravillas del mundo: el castillo de San Vigilio.

Para muchos bergamascos, la colina de San Vigilio, donde se encuentra el castillo, es una de las zonas más fascinantes de la ciudad. El funicular que sube, la estrecha y empinada calle que llega hasta la colina, las sinuosas curvas que descienden por la ladera opuesta, los excelentes restaurantes, las elegantes casas y, sobre todo, las mágicas vistas que se disfrutan de Ciudad Alta y la llanura son los ingredientes fundamentales que despiertan la sensación de estar de vacaciones, incluso para los que viven en la zona.

El castillo te sorprenderá, sobre todo por la vista y por algunas particularidades. Despunta sobre los alrededores; se construyó en época medieval sobre fortificaciones anteriores y se perfeccionó en varias ocasiones para adaptarse a la evolución de las armas de asedio. La estructura fundamental data de 1335, de la época de los Visconti.

Después, se realizaron otras obras como los cuatro torreones, la tapia y el foso de protección. En su interior, hay dos plantas destinadas al emplazamiento de la artillería. Si miras bien, encima del agujero que hay en la pared para el cañón, verás una abertura que servía para apuntar. El sistema defensivo lo completa el foso excavado alrededor del castillo.

Pero, ¿cómo se tomaba un castillo tan bien defendido? El modo más eficaz para destruir las fortificaciones consistía en excavar galerías para llegar bajo las murallas y, una vez allí, demolerlas con explosivos acumulados en la cámara llamada «de minas». Para defenderse de este peligro mortal e invisible, los defensores excavaban galerías de «contraminas»: era una verdadera guerra subterránea. Imagina a los excavadores conteniendo el aliento y con la oreja pegada a la galería para escuchar el ruido de las excavaciones del enemigo.

Me despido con una curiosidad: como ya sabrás, todo castillo que se precie tiene su pasadizo secreto, y este no iba a ser menos. Cuenta la leyenda que una galería lo conectaba con el fuerte de San Marco, es decir, con las Murallas Vénetas, y esa galería existe de verdad: está completamente excavada en la roca, y se puede acceder a ella desde el torreón de Castagneta. No se trata de un verdadero pasadizo secreto, sino de una galería de contramina.

Lo puedes visitar gracias al grupo espeleológico Le Nottole, que lo descubrió en los años setenta.

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