POMPEYA, Casas Privadas

Audio Guide length: 3.01
Autor: STEFANO ZUFFI E DAVIDE TORTORELLA
español Idioma: español

Antes de empezar la visita a Pompeya, te recuerdo que la típica casa de familia pompeyana consistía en partes casi totalmente cubiertas, denominadas atrios, y otras casi totalmente descubiertas, llamadas peristilos; entre el atrio y el peristilo estaba la zona más sagrada para la familia: el tablinum, la habitación en la que se recibía a los invitados.

Tu recorrido comienza en la llamada Casa del Fauno, en cuya entrada encontrarás un mosaico con una bella inscripción destinada a los invitados. Esta domus tenía dos atrios: uno a la izquierda para la parte principal, y otro a la derecha, con cuatro columnas en el centro y una entrada independiente, para la parte privada de la casa. Tenía también dos peristilos con jardín: la conducción de agua del atrio principal estaba ricamente decorada con incrustaciones de mármol y con la bella estatua del Fauno, que da nombre a la domus. La sala más noble de esta rica vivienda era la llamada exedra, que tenía en su suelo el precioso mosaico que representa la batalla de Alejandro Magno contra Darío que hoy puedes admirar en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

De la Casa del Fauno pasarás a la Casa de los Vettii, que recibe el nombre de la familia que era su propietaria. Prepárate para disfrutar de su refinada decoración pictórica, con motivos arquitectónicos y magníficas escenas que representan juegos y competiciones deportivas.

En la llamada Casa de Menandro, en cambio, verás una gran cantidad de pinturas que se inspiran en los escenarios teatrales. Uno de los propietarios estaba emparentado con la esposa de Nerón, Popea, y no cabe duda de que era un apasionado del teatro; de hecho, en una habitación mandó retratar al famoso dramaturgo griego Menandro, al que reconocerás por el nombre escrito en el borde de su ropa y por el rollo que tiene en la mano.

Pero el grupo de frescos más famoso lo encontrarás en la llamada Villa de los Misterios, fuera de las murallas de la ciudad. Llegarás a ella saliendo por la Puerta de Herculano, recorriendo la vía de los Sepulcros, flanqueada por tumbas, y dejando atrás la Villa de Diomedes. Por desgracia, no siempre está abierta al público, ¡así que infórmate antes! En una de las habitaciones podrás admirar un ciclo de escenas de grandes dimensiones realizado por un artista local. Se ha mantenido prácticamente intacta, y representa una serie de ritos y ceremonias a los que se somete a una mujer joven para acceder al conocimiento de los "misterios" de una religión oriental.

 

CURIOSIDAD: en Pompeya, por la noche, los criados abrían el acueducto para limpiar las calles: entre los adoquines de la calzada se colocaban piedras blancas que reflejaban la luz de la luna para permitir los trabajos de limpieza. ¡Prácticamente fueron los primeros reflectantes!

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